Haití es un dolor profundo para toda la humanidad. No sólo por la cruda catástrofe, sino por la conciencia lacerante de que, en alguna medida, la pobreza y marginación de Haití ha sufrido la complicidad de todos los países.
Creo que la viabilidad de Haití como país está comprometida. Un Estado fallido, pues... Y sabemos que países desaparecen cuando sus gobiernos son incapaces de cumplir con su parte del pacto que da vida al Estado: protección y seguridad.
La ayuda internacional es vital, y para ello, la conciencia de la desgracia haitiana debe profundizarse. Les comparto una carta de Checo Cáceres, hermano marista, amigo mío, relatando cómo ha sido la historia desde el interior de Haití, lejos de Puerto Príncipe. Checo nos da perspectiva, y añade urgencia a la necesidad de ayudar...
Estimado Checo: un saludo afectuoso desde acá. Vienen tiempos muy difíciles: no están solos. Cuentan con nosotros.
Información de las Comunidades Maristas en Haití,después del Sismo del 12 de Enero.
Hno. Sergio Cáceres Vera. fms
Después de varios días de lluvia ininterrumpida que no nos permitió iniciar clases desde las vacaciones de navidad, el martes 12 parecía que el sol brillaba y todo volvería a la normalidad, pero no fue así, pasadas las cuatro de la tarde, mientras trabajábamos en casa, tres temblores de no menos de unos cuantos segundos nos hicieron salir corriendo de nuestra casa.
Para muchas personas aquí en Haití es algo muy raro lo que han vivido, desde hace 250 anos no se experimentaba un temblor de tierra en el país, toda la población estaba extranada, desconcertada. En nuestra comunidad y población de Dame-Marie no hubo danos materiales. De inmediato las comunicaciones se bloquearon, todo mundo quería saber sobre sus familiares en la capital, Puerto Príncipe, o en otras partes del país. Las noticias fueron llegando lentamente por la tarde noche y eran desalentadoras.
Por medio del internet supimos lo terrible que había sido en la capital y que habrían más réplicas durante la noche, nadie durmió en su casa, yo pasé la noche afuera, con muchos vecinos, hasta que la lluvia nos dispersó, pasé el resto de la noche, junto con el H. Frantzley, dentro de la camioneta, !Qué noche tan terrible!, sin dormir, con lluvia y como siete réplicas más, la última réplica pasada la media noche.
El miércoles en la manana, las cosas no mejoraron, mientras la gente lograba hacer contacto con sus familiares de la capital se oían los lamentos por todo el poblado. La comunicación por telefonía celular, que es la que se emplea mayoritariamente en el país, estaba casi colapsada. Incluso hasta el día de hoy (16 de enero), muchas personas siguen con la angustia de no saber noticias de sus familiares.
En nuestras obras maristas (Dame-Marie, Latiboliere y Jérémie) no registramos ningún dano grave, pues estamos retirados de la capital. En estas comunidades los hermanos estamos bien y con la incertidumbre de saber qué se puede hacer y cómo; No sabemos si las clases se reiniciarán este lunes 18 de enero en nuestras obras.
Hasta el día de hoy no tenemos contacto directo con el h. Yvon Deschamps quien residía normalmente en la capital y es el Ecónomo del Sector Marista de Haití, pero nos hemos enterado por otro medio que él se encuentra bien aunque la casa de Villa Manreses fue gravemente afectada con un resultado incierto de dos heridos (según unas fuentes) o de 4 personas muertas (según otras fuentes).
De entre los familiares de los hermanos y formandos haitianos, sabemos hasta el momento de un primo de un Escolástico y un hermano de un Postulante que están muertos, los otros ya han confirmado que sus familiares están bien y unos pocos todavía no tienen noticias. Ayer en la noche, el H. Frisnel fue a la capital para contactar con sus familiares y con los familiares de otras personas y hermanos que le pidieron ese favor. El viaje de más de 8 horas a la capital en camioneta debió haber sido más difícil para él pues muchos sobrevivientes están haciendo a pie un éxodo de la capital, donde estaban estudiando o trabajando, para regresar a sus pueblos de origen.
Por estos días de enero contamos con la visita de 6 hermanos escolásticos haitianos de primer año que harían su visita de familia y algunas prácticas educativas en nuestras obras, desgraciadamente su estancia se ha modificado completamente y no sabemos si podrán dejar el país a finales de este mes como se tenía programado para continuar sus estudios universitarios en México.
Finalmente, sabemos que los poblados donde tenemos los centros de misión marista seremos afectados por la carencia de recursos, mercancías, combustible y alimentos que venían desde la capital. Así como las personas de esas poblaciones que vendían sus productos del campo en la capital. Ya desde ahora, conseguir combustible en Puerto Príncipe es un problema que nos llegará muy pronto.
Hno. Sergio Cáceres Vera. fms
Después de varios días de lluvia ininterrumpida que no nos permitió iniciar clases desde las vacaciones de navidad, el martes 12 parecía que el sol brillaba y todo volvería a la normalidad, pero no fue así, pasadas las cuatro de la tarde, mientras trabajábamos en casa, tres temblores de no menos de unos cuantos segundos nos hicieron salir corriendo de nuestra casa.
Para muchas personas aquí en Haití es algo muy raro lo que han vivido, desde hace 250 anos no se experimentaba un temblor de tierra en el país, toda la población estaba extranada, desconcertada. En nuestra comunidad y población de Dame-Marie no hubo danos materiales. De inmediato las comunicaciones se bloquearon, todo mundo quería saber sobre sus familiares en la capital, Puerto Príncipe, o en otras partes del país. Las noticias fueron llegando lentamente por la tarde noche y eran desalentadoras.
Por medio del internet supimos lo terrible que había sido en la capital y que habrían más réplicas durante la noche, nadie durmió en su casa, yo pasé la noche afuera, con muchos vecinos, hasta que la lluvia nos dispersó, pasé el resto de la noche, junto con el H. Frantzley, dentro de la camioneta, !Qué noche tan terrible!, sin dormir, con lluvia y como siete réplicas más, la última réplica pasada la media noche.
El miércoles en la manana, las cosas no mejoraron, mientras la gente lograba hacer contacto con sus familiares de la capital se oían los lamentos por todo el poblado. La comunicación por telefonía celular, que es la que se emplea mayoritariamente en el país, estaba casi colapsada. Incluso hasta el día de hoy (16 de enero), muchas personas siguen con la angustia de no saber noticias de sus familiares.
En nuestras obras maristas (Dame-Marie, Latiboliere y Jérémie) no registramos ningún dano grave, pues estamos retirados de la capital. En estas comunidades los hermanos estamos bien y con la incertidumbre de saber qué se puede hacer y cómo; No sabemos si las clases se reiniciarán este lunes 18 de enero en nuestras obras.
Hasta el día de hoy no tenemos contacto directo con el h. Yvon Deschamps quien residía normalmente en la capital y es el Ecónomo del Sector Marista de Haití, pero nos hemos enterado por otro medio que él se encuentra bien aunque la casa de Villa Manreses fue gravemente afectada con un resultado incierto de dos heridos (según unas fuentes) o de 4 personas muertas (según otras fuentes).
De entre los familiares de los hermanos y formandos haitianos, sabemos hasta el momento de un primo de un Escolástico y un hermano de un Postulante que están muertos, los otros ya han confirmado que sus familiares están bien y unos pocos todavía no tienen noticias. Ayer en la noche, el H. Frisnel fue a la capital para contactar con sus familiares y con los familiares de otras personas y hermanos que le pidieron ese favor. El viaje de más de 8 horas a la capital en camioneta debió haber sido más difícil para él pues muchos sobrevivientes están haciendo a pie un éxodo de la capital, donde estaban estudiando o trabajando, para regresar a sus pueblos de origen.
Por estos días de enero contamos con la visita de 6 hermanos escolásticos haitianos de primer año que harían su visita de familia y algunas prácticas educativas en nuestras obras, desgraciadamente su estancia se ha modificado completamente y no sabemos si podrán dejar el país a finales de este mes como se tenía programado para continuar sus estudios universitarios en México.
Finalmente, sabemos que los poblados donde tenemos los centros de misión marista seremos afectados por la carencia de recursos, mercancías, combustible y alimentos que venían desde la capital. Así como las personas de esas poblaciones que vendían sus productos del campo en la capital. Ya desde ahora, conseguir combustible en Puerto Príncipe es un problema que nos llegará muy pronto.

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